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Ser obeso no es sinónimo de sufrir diabetes, pero sí de tener muchas probabilidades de desarrollarla, pues como muchos estudios han demostrado, existe una indiscutible relación. Con números en la mano, hay un 80% de pacientes con diabetes mellitus o diabetes tipo 2 (no insulino dependientes) que son obesos.

Los grados moderados de obesidad pueden elevar el riesgo de diabetes hasta diez veces, creciendo a medida que mayor es la intensidad de la obesidad. También se relaciona con el tipo de obesidad en cuanto a la distribución de la grasa corporal, siendo mayor el riesgo en obesidad de tipo toracoabdominal.

Los estudios de sensibilidad a la insulina sentencian que la obesidad genera una resistencia insulínica, caracterizada por la disminución de la acción de la insulina, lo cual supone una respuesta biológica no normal a las acciones de la hormona en el metabolismo de los hidratos de carbono, proteínas y lípidos. La resistencia a la insulina genera una hiperinsulinemia compensadora, con sobreestímulo de las células beta del páncreas y también una reducción del número de receptores periféricos a la insulina. La causa de la diabetes tipo 2 es desconocida, pero la resistencia a la insulina juega un papel importante, comprometiendo la mayoría de los tejidos involucrados en la homeostasis de glucosa, incluyendo hígado, músculo y grasa. Las bases moleculares y celulares para la resistencia a la insulina son multifactoriales, se han identificado disminución del número de receptores de insulina y de su función (lo que produce un defecto en el transporte de glucosa), y defectos post-receptor causados por un mal acople entre hormona y receptor. Si esto se conjuga con un defecto genético o adquirido de secreción insulínica, aparece una intolerancia a la glucosa y posteriormente una diabetes.

Un posible mediador de la resistencia a la insulina en obesidad es el aumento de los niveles de ácidos grasos libres (AGL), los cuales inhiben la utilización de la glucosa estimulada por insulina en el músculo, estimulando el gasto de glucosa hepática e inhibiendo la depuración plasmática de insulina. El aumento de AGL induce la resistencia hepática a la insulina debido a que los adipocitos intraabdominales son más activos, desde el punto de vista lipolítico, que los de localización subcutánea. Conclusión: los AGL son una conexión posible entre la obesidad toracoabdominal y la resistencia a la insulina.

Así pues, podemos asegurar que en en el origen de la diabetes mellitus no insulino dependiente, que es la forma de diabetes primaria más frecuente, la obesidad es el factor ambiental más relevante y posible de prevenir y modificar.

Para disminuir la resistencia insulínica en obesos y evitar así la posibilidad de que aparezca insulina, hay que seguir unos consejos:

  • Llevar una alimentación balanceada y reducida en calorías y grasas saturadas.
  • Practicar ejercicio físico aeróbico, regular y constante.
  • Disminuir el acúmulo de grasas en la zona del abdomen.
  • Evitar drogas y medicamentos que acentúen la resistencia (betabloqueadores no selectivos, diuréticos).
  • Usar medicamentos para mejorar que nos haya recetado el médico.

De todos los consejos, el primero es muy importante porque la reducción de peso en un diabético obeso mejora notablemente su condición metabólica a la vez que facilita el control de la glicemia y la dislipidemia.

Por lo que has podido leer, habrás llegado a la misma conclusión que nosotros: es de suma importancia el tratamiento para prevenir la obesidad y/o controlarla y con ello evitar el desarrollo y aparición de la diabetes. No hay que poner en más riesgo la salud y se debe acudir a un profesional que aconseje qué medidas seguir antes de que sea demasiado tarde.

Si sufres sobrepeso u obesidad, ahora es el momento de prevenir el desarrollo de diabetes. Ponte en contacto con nosotros y te concertaremos una cita con uno de nuestros especialistas para estudiar personalmente tu caso. Queremos ayudarte.

Cuando uno se plantea hacer dieta, debería plantearse en paralelo ir al gimnasio. Pero no siempre es así, bien porque no se tiene tiempo, dinero o ganas.

Y la verdad es que esto repercute negativamente y sobre todo en casos en que la bajada de peso es muy grande, pues si no se trabajan los músculos, como consecuencia de reducir el volumen de grasa, la piel pierde elasticidad y aparece la flacidez, que se traduce en piel colgando o incluso formando pliegues.

Es común que en estos casos, la flacidez sea claramente visible en brazos, muslos y abdomen, creando como ello el efecto “barriga fofa”. Para solucionarlo, existen distintas operaciones que pueden ayudar a hacer desaparecer los colgajos de piel sobrantes según la zona afectada: abdominoplastia para el abdomen, braquioplastia para los brazos o lifting crural para los muslos. Estas operaciones consisten, a grandes rasgos, en realizar una o varias incisiones y cortar la piel sobrante, saturando luego la herida y realizando, si es necesario, alguna intervención más con tal de que el resultado sea óptimo. Son procesos muy efectivos, pero no todo el mundo quiere someterse a ellos, así que existen una serie de ejercicios que, a largo plazo, ayudan a tonificar el cuerpo y evitar esa flacidez exagerada.

Los hombres se preocupan por lucir “tableta” aunque, según expertos, tener un abdomen así puede generar úlceras en un futuro, pero eso no les frena en su camino para conseguir ese abdomen perfecto. Antes pero, para conseguir algo así, hay que trabajar paso a paso, y si se ha perdido mucho peso y ahora se tiene la barriga flácida, lo que hay que hacer es seguir una serie de consejos para empezar la lucha por un vientre plano.

Existen dos tipos de ejercicios; los aeróbicos o cardiovasculares, y los anaeróbicos o de entrenamiento muscular. Los aeróbicos ayudan a quemar calorías y estimular el sistema cardiovascular, los anaeróbicos tonifican los músculos.

A partir de aquí, para conseguir un abdomen plano hay que:

  • Combinar ambos tipos de ejercicios, manteniendo siempre la dieta.
  • Realizar ejercicios aeróbicos (correr, bicicleta, etc.) durante media hora cuatro veces a la semana.
  • Establecer una rutina de abdominales alternando un día de descanso por medio, así el músculo descansará, se recuperará y crecerá. El resultado de estos ejercicios depende de cómo se hacen más que la cantidad de repeticiones que se lleven a cabo. Si se hacen mal, no se obtendrán resultados. Todo el mundo sabe cómo se hacen los abdominales, pero hay que tener en cuenta que no es necesario levantar todo el torso del suelo, si levantamos justo lo necesario para sentir cómo el abdominal trabaja (se siente más duro), estaremos haciéndolo bien.
  • Al terminar, no hay que olvidar realizar estiramientos. Es una parte muy importante a la hora de hacer ejercicio y mucha gente se la salta, pero así se evitan lesiones y dolores.

También existen una serie de ejercicios que se pueden realizar en casa o incluso en la oficina:

  • Mantener la espalda recta y derecha. Si se anda agachado, los abdominales están relajados, así si sólo al enderezarse los abdominales se contraen automáticamente y están trabajando en continuo.
  • Esconder el vientre o ponerlo duro cada vez que se vaya a hacer algún esfuerzo, así la fuerza se concentrará en los abdominarles, trabajando ellos en lugar de la espalda y tonificándolos y evitando lesiones en la columna.
  • Respirar profundamente inhalando por la nariz hasta inflar el vientre y sacando el aire hasta que el abdomen se hunda. Se trabaja toda la musculatura del tronco y además sirve para relajarse y oxigenarse.
  • Contraer el abdomen en cada ocasión que se pueda, mantiendo el vientre duro dos segundos y repitiendo todas las veces que se quiera. Se puede hacer mirando la tele, estando frente al ordenador, mientras se camina… Y será como estar haciendo abdominales y tonificando el cuerpo a la vez que se está haciendo cualquier otra actividad.
  • Mantenerse activo realizando cualquier ejercicio, tan simple como subir escaleras o caminar.

Con estos consejos tan simples, se estará avanzando hacia un vientre plano sin flacidez y una mejora física siempre que se complete con una alimentación equilibrada y unos hábitos de vida saludables.

Si quieres olvidarte de la flacidez de forma efectiva, podemos ayudarte. Ponte en contacto con nosotros y te concertaremos una cita con uno de nuestros especialistas para estudiar personalmente tu caso.

La gripe es muy contagiosa ya que se transmite fácilmente de una persona a otra a través de las gotitas de saliva o secreciones que expulsamos al hablar, toser o estornudar.

Los síntomas habituales de la gripe son:

  • Fiebre (más de 38ºC).
  • Tos.
  • Malestar general.

También se puede tener dolor de cabeza, dolor de garganta, estornudos, dolores musculares y, a veces, diarrea y vómitos.

Estos son los consejos del Ministerio de Sanidad si te sientes mal, tienes fiebre alta, tos o dolor de garganta:

  • Quédese en casa y, en la medida de lo posible no acuda al trabajo, a la escuela ni a lugares muy concurridos.
  • Descanse y tome muchos líquidos.
  • Cúbrase la boca y la nariz con pañuelos desechables cuando tosa o estornude, y tire los pañuelos usados en un sitio adecuado.
  • Lávese las manos con agua y jabón de forma frecuente y meticulosa, sobre todo después de toser o estornudar.
  • Informe a sus familiares y amigos de que está enfermo y busque ayuda para las tareas domésticas que exigen contacto con otras personas, tales como la compra.

La gripe por el nuevo virus A (H1N1) (que empezó llamándose gripe porcina y “nueva gripe” y que ahora se le llama Gripe pandémica (H1N1) 2009) la produce un nuevo subtipo del virus de la gripe frente al que, precisamente por ser nuevo, no estamos inmunizados y hay muchas personas que estarán en riesgo de contraerlo. En contraste, muchas personas tienen inmunidad frente a los virus de la gripe estacional (la gripe que se presenta fundamentalmente en invierno todos los años) por lo que la población susceptible de infectarse es menor.

El riesgo de contraer Gripe A aumenta en personas obesas.

Según un estudio hecho público a mediados del mes de julio de este año por el Centro de Control de enfermedades de Estados Unidos, las personas que están obesas, aunque no padezcan ninguna otra enfermedad, tienen un riesgo excepcionalmente elevado de contraer la Gripe A.

Los casos de personas con importante exceso de peso ingresados con síntomas de Gripe A son muy elevados en todos las países donde se han registrado casos de esta enfermedad. España no es una excepción. Desde el servicio de epidemiología del Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona se ha alertado también sobre la alta incidencia de la obesidad en el riesgo de padecer la pandemia.

El grupo de más alto riesgo, hay que puntualizar mucho este tema, es el de personas con obesidad mórbida, no el de personas con algo de sobrepeso o con sobrepeso moderado.

El porqué de esta relación entre obesidad y riesgo de contraer Gripe A, según las investigaciones que se están haciendo, podría ser que el exceso de grasa provoca un estado de inflamación permanente de bajo nivel en el organismo. Esto, por sí solo, no hace que la persona obesa se sienta mal si no padece otros problemas de salud, pero si contrae la Gripe A, lo que sucede es que se desencadena una reacción inflamatoria muy agresiva que, en un elevado porcentaje de los casos obliga a que los pacientes sean ingresados en Unidades de cuidados Intensivos.

Hoy más que nunca, debemos esforzarnos en prevenir la obesidad y en combatirla cuando ya la sufrimos.

La obesidad es una enfermedad en sí misma y un factor de riesgo elevado para otras enfermedades.  Ponte en contacto con nosotros y te concertaremos una cita con uno de nuestros especialistas para estudiar personalmente tu caso.

El dolor cervical puede empezar en cualquiera de las estructuras del cuello, incluyendo músculos y nervios, al igual que vértebras de la columna y los discos amortiguadores entre ellas. También puede provenir de otras áreas del cuerpo cercanas al cuello, como los hombros, la mandíbula, la cabeza y la parte superior de los brazos.

La columna cervical,como cualquier otra parte del organismo, no puede ser analizada como un elemento mecánico que funciona independientemente de la persona. Es una estructura viva y está sometida a todas las influencias positivas y negativas, internas y externas, que recibimos.

Cuando el cuello presenta dolor, es posible que tengas dificultad para moverlo. Si el dolor de cuello compromete los nervios (por ejemplo, espasmos musculares significativos que comprimen un nervio o un disco desplazado que presiona un nervio), puedes sentir entumecimiento, hormigueo o debilidad en el brazo, la mano o en otra parte.

En los jóvenes, las principales causas de dolor en las cervicales son los traumatismos, las contracturas musculares y las posturas inadecuadas que sobrecargan la musculatura y activan los nervios del dolor. Además, el estrés aumenta la rigidez de la musculatura y dificulta la flexibilidad provocando dolor que puede llegar a ser agudo. También el sedentarismo, que hace que nuestros músculos pierdan elasticidad y potencia, es causante de dolores en músculos, huesos y articulaciones.

El dolor cervical común se debe a tensión o distensión muscular y normalmente las actividades diarias son las responsables: encorvarse sobre un escritorio durante horas, tener una mala postura para ver televisión o leer, colocar el monitor del ordenador demasiado alto o demasiado bajo, dormir en una posición incómoda, etc.

Tal y como nos muestra Antonio, fisioterapueta de Sants Institut, en este video, un masaje es un excelente remedio para el dolor cervical.

Si quieres más información, o quieres reservar ya tu sesión de masaje terapéutico, ponte en contacto con nosotros y te concertaremos una cita con uno de nuestros especialistas.

Los beneficios del Método Pilates son evidentes y han sido refrendados por especialistas médicos y fisioterapeutas.

La práctica del Método Pilates mejora la postura corporal, la fuerza, la flexibilidad, la percepción del propio cuerpo, también restablece toda la función neuromuscular y el tono muscular adecuado. Aumenta levemente la masa muscular, elevando el metabolismo basal en reposo, lo que significa que se pierde peso mientras se descansa.

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Es una práctica que relaja y fortalece cuerpo y mente, pero, como todo lo relacionado con la salud, es un método que requiere seriedad, profesionalidad y compromiso por parte de quien lo practica.

En ocasiones se ofrece como un sistema que combate la celulitis o que moldea los cuerpos hasta hacer de ellos esbeltos espejos del modelo de belleza actual, pero no debemos tomarlo como un mero tratamiento de estética. Los beneficios de la práctica del Método Pilates son muchos y variados:

  • El cuerpo se hace más firme y fibroso.
  • Te podrás mover con mayor facilidad, mejorar la destreza física y prevenir lesiones.
  • Aumento de la fuerza física y mental y de la resistencia, lo cual hace que sea una técnica ideal para los que hacen un trabajo estresante o los convalecientes de una lesión.
  • La mente se convierte en la dueña del cuerpo, aumentando la confianza en uno mismo.
  • Alivia la mayoría de los dolores de espalda.
  • Mejora la flexibilidad muscular y la movilidad de las articulaciones.
  • Corrección de la coordinación, postura, equilibrio y alineación del cuerpo.
  • Mejora el sueño y el descanso.
  • Mejora del placer sexual.
  • Reduce la fatiga, el malestar y el dolor.

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El Método Pilates cuenta con un número cada vez más numeros de practicantes en todo el mundo, tanto hombres como mujeres. Es más, en los últimos años, son los practicantes masculinos los que más han popularizado su práctica; uno de sus más firmes defensores y divulgadores es el propio Agente 007…

En programas para bajar de peso, Pilates es el complemento ideal para acompañar a la dieta, porque cuando se adelgaza rápidamente suelen aparecer dolores y contracturas musculares en la espalda debido al cambio en el balance muscular que se produce.

El Método Pilates trabaja directamente sobre la función muscular devolviéndole a las estructuras el tono adecuado para moverse sin rigidez ni dolor.

Aunque los ejercicios de Pilates se realizan de forma controlada y a ritmo lento, el trabajo muscular es profundo (y varía según nivel que se practique y el método concreto de cada monitor). Idealmente, es conveniente hacer los ejercicios uno detrás de otro sin pausa; esta forma de trabajo permite elevar la cantidad de calorías que se queman en cada sesión.

Si quieres más información sobre el Método Pilates, ponte en contacto con nosotros y te concertaremos una cita con uno de nuestros especialistas.

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