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La gripe es muy contagiosa ya que se transmite fácilmente de una persona a otra a través de las gotitas de saliva o secreciones que expulsamos al hablar, toser o estornudar.
Los síntomas habituales de la gripe son:
- Fiebre (más de 38ºC).
- Tos.
- Malestar general.
También se puede tener dolor de cabeza, dolor de garganta, estornudos, dolores musculares y, a veces, diarrea y vómitos.
Estos son los consejos del Ministerio de Sanidad si te sientes mal, tienes fiebre alta, tos o dolor de garganta:
- Quédese en casa y, en la medida de lo posible no acuda al trabajo, a la escuela ni a lugares muy concurridos.
- Descanse y tome muchos líquidos.
- Cúbrase la boca y la nariz con pañuelos desechables cuando tosa o estornude, y tire los pañuelos usados en un sitio adecuado.
- Lávese las manos con agua y jabón de forma frecuente y meticulosa, sobre todo después de toser o estornudar.
- Informe a sus familiares y amigos de que está enfermo y busque ayuda para las tareas domésticas que exigen contacto con otras personas, tales como la compra.
La gripe por el nuevo virus A (H1N1) (que empezó llamándose gripe porcina y “nueva gripe” y que ahora se le llama Gripe pandémica (H1N1) 2009) la produce un nuevo subtipo del virus de la gripe frente al que, precisamente por ser nuevo, no estamos inmunizados y hay muchas personas que estarán en riesgo de contraerlo. En contraste, muchas personas tienen inmunidad frente a los virus de la gripe estacional (la gripe que se presenta fundamentalmente en invierno todos los años) por lo que la población susceptible de infectarse es menor.
El riesgo de contraer Gripe A aumenta en personas obesas.
Según un estudio hecho público a mediados del mes de julio de este año por el Centro de Control de enfermedades de Estados Unidos, las personas que están obesas, aunque no padezcan ninguna otra enfermedad, tienen un riesgo excepcionalmente elevado de contraer la Gripe A.
Los casos de personas con importante exceso de peso ingresados con síntomas de Gripe A son muy elevados en todos las países donde se han registrado casos de esta enfermedad. España no es una excepción. Desde el servicio de epidemiología del Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona se ha alertado también sobre la alta incidencia de la obesidad en el riesgo de padecer la pandemia.
El grupo de más alto riesgo, hay que puntualizar mucho este tema, es el de personas con obesidad mórbida, no el de personas con algo de sobrepeso o con sobrepeso moderado.
El porqué de esta relación entre obesidad y riesgo de contraer Gripe A, según las investigaciones que se están haciendo, podría ser que el exceso de grasa provoca un estado de inflamación permanente de bajo nivel en el organismo. Esto, por sí solo, no hace que la persona obesa se sienta mal si no padece otros problemas de salud, pero si contrae la Gripe A, lo que sucede es que se desencadena una reacción inflamatoria muy agresiva que, en un elevado porcentaje de los casos obliga a que los pacientes sean ingresados en Unidades de cuidados Intensivos.
Hoy más que nunca, debemos esforzarnos en prevenir la obesidad y en combatirla cuando ya la sufrimos.
El dolor cervical puede empezar en cualquiera de las estructuras del cuello, incluyendo músculos y nervios, al igual que vértebras de la columna y los discos amortiguadores entre ellas. También puede provenir de otras áreas del cuerpo cercanas al cuello, como los hombros, la mandíbula, la cabeza y la parte superior de los brazos.
La columna cervical,como cualquier otra parte del organismo, no puede ser analizada como un elemento mecánico que funciona independientemente de la persona. Es una estructura viva y está sometida a todas las influencias positivas y negativas, internas y externas, que recibimos.
Cuando el cuello presenta dolor, es posible que tengas dificultad para moverlo. Si el dolor de cuello compromete los nervios (por ejemplo, espasmos musculares significativos que comprimen un nervio o un disco desplazado que presiona un nervio), puedes sentir entumecimiento, hormigueo o debilidad en el brazo, la mano o en otra parte.
En los jóvenes, las principales causas de dolor en las cervicales son los traumatismos, las contracturas musculares y las posturas inadecuadas que sobrecargan la musculatura y activan los nervios del dolor. Además, el estrés aumenta la rigidez de la musculatura y dificulta la flexibilidad provocando dolor que puede llegar a ser agudo. También el sedentarismo, que hace que nuestros músculos pierdan elasticidad y potencia, es causante de dolores en músculos, huesos y articulaciones.
El dolor cervical común se debe a tensión o distensión muscular y normalmente las actividades diarias son las responsables: encorvarse sobre un escritorio durante horas, tener una mala postura para ver televisión o leer, colocar el monitor del ordenador demasiado alto o demasiado bajo, dormir en una posición incómoda, etc.
Tal y como nos muestra Antonio, fisioterapueta de Sants Institut, en este video, un masaje es un excelente remedio para el dolor cervical.





















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